UN AÑO DE LA OVEJA LATXA

Hoy hace un año que lanzamos La Oveja Latxa al mercado y ¡qué rápido ha pasado!. Recuerdo aquel  1 de diciembre porque estaba tan emocionada que para las 7:30 de la mañana estaba en mi “nuevo” puesto  de trabajo y al poco rato empezó a nevar de tal manera que en 10 minutos se cubrió todo de un manto blanco. “Año de nieves, año de bienes” me auguraban los más allegados y, la verdad es que cuando miro atrás, me siento muy orgullosa de dónde y cómo empecé y el camino que he recorrido.

Los inicios no fueron nada fáciles. Creo que si preguntas a cualquier emprendedor/autónomo os dirá lo mismo. Hay muchas horas de soledad, trabajo, esfuerzo y noches en vela llenas de miedo y angustia pero, en mi caso, ha valido la pena porque vivo de esto y me encanta lo que hago. ¿Lo que más me gusta ? El contacto con la gente, sin duda.

¿Y anécdotas? Pues unas cuantas. Algunas maravillosas, otras para dejarlas atrás, incluso tengo alguna graciosa.

Los hermanos Odriozola, por ejemplo, se han portado fenomenal conmigo. En septiembre del año pasado, dos días antes de que ganaran el certamen de queso de Ordizia, apalabramos los costes y condiciones de pago. Cuando se hicieron con el premio, yo estaba preocupada porque ganar un certamen de esta categoría supone vender toda la producción al precio que marca el pastor. Pero ellos respetaron los precios y condiciones, me guardaron un stock a pesar de tener todo vendido y, además, me tranquilizaron diciéndome que si no lo vendía, podía devolverlo y eso es algo que no lo olvidaré en mi vida.

Daniel Dupuy, mi proveedor de foie-gras, es otro proveedor que se ha convertido en amigo. Nos conocíamos de dos reuniones. En la primera fui a su casa para conocer in situ su forma de trabajar (el producto hacía mucho que lo conocía) y en la segunda cita, nos reunimos en Aia, en mi casa. Daniel me dejó en depósito un stock de 2.700€ con la condición de ir pagándolo poco a poco y sin ningún otro tipo de contrato entre ambos más que un apretón de manos.

Unai A. ha sido mi mejor cliente este año. Exigente al 120%, mentor en ocasiones y un gran amigo que hace de embajador de La Oveja Latxa allá donde vaya. Es de esas personas que siempre están ahí y con la que puedes contar.

¿Meteduras de pata? También; la última: enviar una lata de jabalí estofado caducada (¡qué vergüenza!) Menos mal que Roberto, el cliente, fue muy comprensivo.

De las cosas más gratificantes que me han ocurrido ha sido la de vender en los mercados de diversos pueblos por el ambiente, el contacto directo y cercanía de la gente y darme cuenta de que se me da bastante bien y además es reconfortante, tanto económica como anímicamente.

¿Curiosidades y cotilleos? He dado una charla sobre emprendimiento a un grupo de mujeres de Tanzania, una rueda de prensa presentando mi proyecto, nos han grabado en un vídeo promocional de nuestra comunidad, me han propuesto poner una tienda e incluso vender nuestros productos en Japón.

He visitado en sus bordas a pastores que elaboran sus quesos a 1.000metros de altitud, también he acudido a ferias de alimentación y packaging…. y un sinfín de cosas más.

¿Agradecimientos? Seguro que me quedo corta. Mi familia, siempre crítica, pero siempre apoyando al 100%. Proveedores/socios o amigos, en todo caso, colaboradores del proyecto, clientes, desde el más pequeño a aquellos que piden con regularidad, gente que te ayuda desinteresadamente y aquellos que te encuentras en el camino y resultan sorprendentes. Todos aquellos que han puesto su granito de arena para que esto empezara a tener forma y aquellos que, aunque no han trabajado activamente, te han animado y han tenido fe en ti.

A todos ellos, un millón de gracias de todo corazón. Al puñetero de Iñaki, que me dijo que el proyecto fracasaría, otro millón de gracias porque hizo que me sintiera pequeña, pero con la convicción suficiente para saber que no tenía intención de apearme en ninguna estación. Esto sólo te lo digo a ti: “Algún día me pedirás esas cajas de Navidad”.

Estoy muy agradecida por todo lo que me está regalando este proyecto, mi proyecto. Sigo muy ilusionada, trabando a diario, probando nuevos productos, marcando nuevos objetivos, haciendo una red y dejando rienda suelta a mi imaginación.

No sé  dónde me llevará todo esto, pero estoy abierta a averiguarlo y espero tener la oportunidad de contártelo.

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