EL MERCADO DE TOLOSA

No se puede comentar el germen de La Oveja Latxa sin mencionar el mercado de Tolosa.

Es una localidad ubicada en el interior de Guipúzcoa, famosa por sus alubias y donde todos los sábados desde hace varios siglos, se celebra un mercado donde los productores locales y foráneos exponen su género. Se realiza en tres puntos del pueblo, cada uno de ellos especializado en determinados productos. Así, en la plaza De La Verdura encontramos todo tipo de plantas y coloridas flores, en la plaza Euskal Herria se ofrecen productos foráneos y textiles, mientras que en el Tinglado están los productos autóctonos. Este último es al que más cariño tengo por todos los recuerdos que me trae.

Desde muy pequeña venía con mi padre a realizar la compra semanal. En el Tinglado, tal y como he comentado, se sitúan todos los productores de la zona que traen lo cultivado en sus caseríos y podemos ver todo tipo de verduras, hortalizas, alubias, quesos, panes, hongos,…etc. Ya solo la imagen de todos los puestos tan variados y bien presentados  llama la atención, pero lo que a mí me atraía de pequeña era el “regateo”.  Lo sé, seguramente no  esperabas leer esto, pero así es. A mí me parecía “lo más” que dos adultos estuvieran negociando como si les fuera la vida en ello para conseguir un precio justo. Treinta años después ya no se emplea este arte como antaño, no sé siquiera si se utiliza, pero aquel acto tenía algo que lo hacía especial.

Otra cosa que me encantaba era el pan dulce de pasas que mi padre me compraba. Se trataba de un bollo casero que llevaba nueces y pasas y estaba exquisito. Hoy siguen vendiendo el mismo pan, en el mismo puesto de siempre y a menudo sigo sin poder resistirme y lo compro.

No sé si es por mi niñez, pero los mercados han marcado mi vida y el de Tolosa es de mis favoritos. Me gusta visitarlos esté donde esté, me encanta comprar productos frescos y cocinarlos y siento un gran respeto por los caseros y productores. Hace mucho que dejé de regatear porque cuando te fijas en las manos de las personas que te venden sus productos te das cuenta del sacrificio que supone su oficio.

Creo que va en nuestro ADN. Los vascos lo celebramos todo alrededor de una mesa y para que un plato te salga rico no queda otra que utilizar género fresco y de calidad y, para ello, nada mejor que acudir a un mercado.

 

 

 

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