Los turrones, la Navidad y la tía Mari

El turrón, un producto del que nadie nos acordamos  hasta que llegan estas fechas y, junto con los villancicos y luces de Navidad, nos lanzamos a por él.

En mi casa, era la tía Mari la que compraba los turrones y mazapanes para toda la familia.  Falleció un 7 de enero a los 94 años, después de asegurarse de que todos habíamos recibido nuestro regalo de Reyes.

Era una mujer regia, adelantada a su tiempo y le encantaba la Navidad. Tanto es así que cada primera semana de diciembre iba acompañada de alguna “sobrina-nieta” a una pastelería muy conocida de Donostia para hacer la compra especial de Navidad: paquetes  de turrones y mazapanes artesanos. Ya podía estar la tienda llena de gente que, en cuanto asomaba la cabeza, las dependientas se acercaban a saludarla muy amablemente, aunque nuestra tía solo iba una vez al año. Entonces, realizaría el paseíllo hasta el mostrador con aire distinguido, sin esperar ni hacer cola de ningún tipo. Acto seguido empezaría el desfile de los paquetes, que serían cargados con alegría pre-navideña por una o dos de sus “sobrina-nietas”.

No me sorprende que le dieran este trato tan preferente, pues con el dinero que dejaba en un solo día seguro que pagaban el alquiler del mes del local.

“Oficialmente”, en nuestra casa se podía empezar a comer turrón el 8 de diciembre, ni un día antes ni después y era todo un acontecimiento abrir el paquete.

El turrón de yema tostada siempre ha estado entre mis favoritos desde entonces. Me encanta su sabor y tomármelo con  un café.

Hace algunos años fuimos “infieles” a la pastelería de Donostia: una de mis hermanas compró turrón de yema en el JA (pastelería de Joseba Arguiñano en Zarautz) y nos entusiasmó.

Ahora he sabido que, en cuanto lo elaboran, lo envasan para que no pierda su jugosidad. Y cuando el producto es de calidad, se elabora con mimo y artesanalmente, el resultado es sublime.

Hoy en día existen turrones de todos los tipos: están los tradicionales, los que llevan frutas y todo tipo de licores, los que son más exóticos y aquellos con los que arriesgas. Nuestra selección viene de la mano de Joseba Arguiñano y, aunque no hemos podido lanzarlos el día 8, hemos querido darles protagonismo a través de este blog.

No sé si la tía Mari estaría disgustada al saber que ya no cumplimos con la tradición de empezar a comer el turrón en esa fecha, pero lo que nunca vamos a olvidar son aquellos paquetes con lazo azul que llegaban puntualmente a su cita.

 

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